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sábado, 11 de junio de 2011

CRISTINA AYUDÓ A SCHOKLENDER A VENDER SUS VIVIENDAS A LOS PAISES DE LA REGIÓN


GESTIONES ANTE BRASIL, VENEZUELA Y URUGUAY

Cristina ayudó a Schoklender a vender sus viviendas a los países de la región

En enero, cuando los desmanejos en las Madres ya se conocían, forzó una reunión de Dilma Rousseff con Bonafini e hizo montar las casas frente a la Rosada para ofrecérselas.

Por Mariano Confalonieri
Cristina ayudó a Schoklender a vender sus viviendas a los países de la región
Puesta en escena. A pesar de que no era del interés de Rousseff, Cristina organizó una reunión en la Rosada con las Madres. Después la hizo asomarse al balcón para que viera las prefabricadas de Schoklender.
Después de reunirse dos veces con Sergio Schoklender, en septiembre y diciembre del año pasado, el canciller, Héctor Timerman, firmó un convenio con las Madres de Plaza de Mayo para colocar las viviendas sociales de la Fundación en el exterior a través de las embajadas. El acuerdo, que se selló el 6 de enero (lo rubricaron Timerman y Hebe de Bonafini), empezó a tener repercusiones durante la visita a la Argentina de Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, 25 días después.
“Cuando se estaba preparando la visita de Dilma a la Argentina, Timerman buscaba a toda costa que la jefa de Estado se reuniera con las Madres. La comitiva argentina insistía en que ella, como ex torturada por la dictadura, accediera al encuentro. Y que además visitara la ESMA. Le querían mostrar las casas de las Madres”, indicó una fuente con acceso a la embajada brasileña. La visita de Dilma, el 31 de enero, fue fugaz, y finalmente accedió a reunirse con las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo en un hueco de la agenda. Fueron sólo unos minutos. Cuando se estaba yendo, Cristina Kirchner la tomó del brazo, y la llevó al balcón de la Rosada que da a la Plaza de Mayo. Debajo, en dos camiones, estaban las casas prefabricadas que en ese momento construía Meldorek. Los fotógrafos de Presidencia obtuvieron la foto que querían. “La primera intención de las Madres era donar a Brasil dos casas por las inundaciones que castigaban a Río de Janeiro”, explicó la misma fuente. Y añadió: “El Gobierno argentino vendió que la propia Dilma había pedido la reunión con las Madres pero eso no fue así, de ninguna manera. Fue Timerman el que insistió”.
Esto demuestra que la estructura principal del Gobierno argentino, con Cristina Fernández a la cabeza, estaba interesada en vender las casas del Gobierno al exterior. Pero, en Brasil, no tuvieron eco. “No se firmó ningún acuerdo”, explicó a PERFIL un vocero de la embajada brasileña.
Esto demuestra que Cristina siguió apoyando las polémicas viviendas que Schoklender construía para las Madres, cuando en el Gobierno sabían largamente de las irregularidades que se presentaban con el manejo de los fondos.
La fuente con acceso a la diplomacia brasileña, citada anteriormente, agregó que “Dilma no tenía ningún interés en visitar la ESMA. Si bien es cierto que ella fue torturada por la dictadura, el régimen en Brasil fue menos brutal que en Argentina y tuvo cierto éxito económico, por lo que visitar la ESMA no iba a ser bien visto por sectores militares ni por la sociedad en Brasil. En ese país no se habla de la dictadura como acá”.
“Dilma no estaba interesada en lo más mínimo en esas casas”, precisó la misma fuente. En el convenio entre las Madres y la Cancillería se explicitaba que la Cancillería pondría a “disposición sus delegaciones diplomáticas para difundir, poner en marcha y desarrollar el programa, adaptado a las necesidades de cada país y aplicable a sectores postergados o afectados por catástrofes naturales”, según se comunicó oficialmente en ese momento.
La presión del Gobierno argentino por colocar las casas en el exterior llegó también a Uruguay. Las Madres le entregaron al gobierno de José Mujica 15 casas a modo de muestra y firmaron un acuerdo que está en “evaluación”. Aunque diputados argentinos pidieron que esa relación se corte, en Uruguay no parecen ir en el mismo sentido. Hace cuatro días, el subsecretario del Ministerio de Vivienda, Jorge Patrone, aclaró que “el convenio suscrito con Madres consiste en esa cantidad de cupos-habitaciones y vienen sin costo, para estudiar si cumplen con los requisitos. Al Estado no le cuesta un peso”, precisó.
También agregó que para que el sistema de construcción de viviendas que utiliza la Asociación Madres de Plaza de Mayo sea viable “en nuestro país, cada casa debería tener un costo inferior a los 30 mil dólares”.
Sin embargo, los vínculos internacionales con las Madres no se terminan ahí. Cuando Schoklender se reunió con Timerman, según relataron fuentes del Gobierno a PERFIL, les pidió financiamiento internacional.
Anoche, dos diputados venezolanos le solicitaron al Congreso argentino una investigación exhaustiva para descubrir si Hugo Chávez giró fondos estatales a la Fundación para que pagara sueldos y construyera viviendas. Se trata de los diputados Miguel Angel Rodríguez y Carlos Berrizbeitia. Ellos sospechan que Chávez le giró a la Fundación dinero proveniente de los “petrodólares”. Hace un tiempo el embajador de Venezuela acompañó a Hebe y a Schoklender en una recorrida por el barrio Los Piletones.

Acuerdo de cooperación con Ejército
Sergio Schoklender quiso ser como su padre. Pero todo se precipitó y no pudo concretar su último negocio con el Gobierno, aunque ya contaba con el visto bueno. El ahora ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo había mantenido en junio de 2010 una reunión en el Edificio Libertador con el objetivo de montar tres fábricas móviles para construir viviendas para las Fuerzas Armadas y utilizar la estructura del Ejército para llevar sus casas de una manera “más rápida a zonas de difícil acceso”.
La entonces ministra de Defensa, Nilda Garré, había quedado maravillada con el proyecto Sueños Compartidos. Su primer acercamiento con Schoklender fue en enero de 2007, cuando visitó las viviendas que se estaban construyendo en el Bajo Flores.
El 14 de junio del año pasado, Schoklender se reunió en el Edificio Libertador con un general, aún en actividad, y un grupo de oficiales del arma de Ingenieros para poner en marcha el proyecto. La iniciativa tuvo su prueba piloto el martes 6 de julio en el barrio Los Piletones, en Villa Soldati, donde un equipo del Batallón de Ingenieros colaboró en el armado de viviendas. Hubo fotos y festejos entre los uniformados y los empleados de Schoklender.
Chaco iba a ser escenario del primer trabajo a gran escala entre los militares y la Fundación Madres de Plaza de Mayo. El objetivo era construir 500 viviendas en un predio que pertenecía al Ejército.
“Nosotros íbamos a prestar la logística, movilidad y mano de obra de especialistas. Ellos aportaban la tecnología. Se firmó una serie de convenios que después quedaron en la nada”, reconoció a PERFIL un oficial del arma de Ingenieros que se había involucrado en el proyecto

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